El precio de una botella. El valor de un olivo.

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Qué revela el estudio de AEMO sobre el olivar tradicional y el verdadero valor del aceite de oliva virgen extra
Tronco y raíces de un olivo milenario en un olivar tradicional

 

Hace unos días leímos la última actualización del estudio "Aproximación a los Costes del Cultivo del Olivo", elaborado por AEMO, la Asociación Española de Municipios del Olivo.

Es un documento técnico que analiza la rentabilidad de los distintos modelos de cultivo del olivar. Habla de productividad, mecanización y costes. Sin embargo, mientras lo leíamos, no podíamos dejar de pensar en una realidad que conocemos bien.

Aquel estudio no hablaba de una empresa concreta. Hablaba del olivar tradicional. Pero ponía cifras, con la autoridad de una entidad independiente, a algo que muchos agricultores llevan años viviendo: no todos los olivares pueden producir de la misma manera, ni competir bajo las mismas reglas.

Cuando un consumidor ve una botella, detrás hay un olivar

Para la mayoría de las personas, una botella de aceite de oliva virgen extra es simplemente un alimento.

Para quienes cultivamos olivos, todo empieza mucho antes de la almazara. Empieza en el árbol.

Existen olivares modernos, diseñados para facilitar la mecanización y optimizar la producción. Pero también existen olivares tradicionales: árboles centenarios y milenarios cuyo cultivo exige un trabajo mucho más manual.

El estudio de AEMO confirma precisamente esta realidad. Cuando la mecanización es limitada, los costes aumentan de forma significativa y competir únicamente por precio deja de ser una opción.

El trabajo que nunca aparece en la etiqueta

La poda, el cuidado del suelo, el seguimiento de cada árbol o una recolección realizada con paciencia forman parte de un trabajo que el consumidor rara vez ve.

En un olivar tradicional no existen dos árboles iguales. Cada uno requiere una atención diferente y cada campaña plantea nuevos retos.

Esa dedicación no siempre se percibe cuando una botella llega al lineal de una tienda, pero forma parte de su verdadero valor.

Un mismo compromiso, distintas formas de cultivarlo

En Miliunverd convivimos con dos tipos de olivar que representan dos realidades complementarias.

De un olivar más joven nace Casolí (Tarragona). De nuestros olivos centenarios y milenarios de Els Carlets (La Sénia) nacen Arbor Senium y Arbor Sacris.

Son aceites diferentes porque proceden de árboles diferentes, pero comparten una misma filosofía: respetar el origen, trabajar únicamente con aceitunas de nuestras propias fincas y contribuir a conservar el paisaje que las hace posibles.

El futuro del olivar tradicional

Una de las reflexiones más interesantes del estudio de AEMO es que el futuro del olivar tradicional depende de que la sociedad reconozca el valor de estos paisajes, de su patrimonio y del trabajo que hay detrás de cada cosecha.

Nos sentimos muy identificados con esa idea. Conservar un olivar centenario o milenario no consiste solo en mantener unos árboles productivos; también significa preservar una forma de cultivar y un legado para las próximas generaciones.

El verdadero valor de una botella

Quizá por eso, cuando alguien elige un aceite procedente de un olivar tradicional, está haciendo algo más que comprar un alimento.

Está apoyando una forma de cultivar la tierra que difícilmente puede medirse solo en términos de productividad.

El estudio de AEMO pone cifras a esa realidad. Quienes la vivimos cada día sabemos que hay otra parte que ningún informe puede cuantificar.

Porque el precio de una botella termina cuando se paga.

El valor de un olivo puede durar mil años.

 

Estudio de costes de Cultivo del Olivo 2026 — AEMO

 

 

Eva Cabanes
CEO & Co-founder
Miliunverd · Olis de Finca